MIENTRAS GANAMOS AÑOS PERDEMOS MASA OSEA

Las principales funciones del esqueleto son: servir de soporte al cuerpo, resguardar órganos importantes (pulmones, corazón), permitir su movimiento, almacenar calcio y otros minerales necesarios en las actividades celulares, y guardar en su interior a la médula ósea donde las células de la sangre se producen entre otras funciones. El hueso es un tejido vivo que está sometido a cambio constante, se calcula que cada 10 años renovamos nuestro esqueleto completamente de forma natural. Este mantenimiento del hueso como estructura depende de dos procesos: resorción de hueso, por los osteoclastos (en donde se retira el hueso deteriorado dejando una cavidad) y formación de hueso coordinado por los osteoblastos ( donde se rellena esta cavidad con colágeno que después se mineraliza por adición de calcio y fósforo), existe una tercera célula, los osteocito, ellos detectan en donde hay debilidad o deformación del hueso y se encargan de enviar las señales para que osteoclastos y osteoblastos hagan su trabajo. Estos dos procesos dependen de factores como edad, producción de estrógenos, sustancias del cuerpo endógenas, la presencia de vitamina D en adecuadas cantidades. Cuando estos factores fallan, (déficit de estrógenos por menopausia, envejecimiento, déficit de vitamina D o uso de terapia con corticoides) se produce un desequilibrio entre la resorción y formación, originándose perdida de hueso o ausencia de formación, con pérdida de la fuerza y de la masa ósea como consecuencia. Esta pérdida de hueso que puede empezar entre los 40 y 50 años para las mujeres y entre los 50 a 60 años para los hombres, se hace manifiesta hasta varios años después cuando se presenta la fractura, es por esto que la prevención con una buena nutrición, ejercicio y diagnóstico temprano (ver en la sección de autocuidado) son tan necesarios.


El tejido nuevo corresponde a colágeno que es fortalecido por calcio, es decir nuevo hueso. Para esto necesitamos tener un consumo adecuado de calcio, se calcula que el 25 % de calcio del cuerpo es absorbido a través de la nutrición. Cuando envejecemos la absorción del calcio en el intestino disminuye, es por esto que debemos prestar más atención a la dieta y entender que las necesidades de ingesta de calcio pueden aumentar, por ejemplo los jóvenes pueden necesitar entre 600 y 800 mg al día de calcio, aumentando a 1200 mg y aún más para mujeres mayores de 50 años y hombres mayores de 70 años. Además del calcio la vitamina D3 se necesita para facilitar esta absorción intestinal, la mayoría de adultos de 50 años y más necesitan recibir 800 a 1000 UI diarias de vitamina D.


A diferencia del envejecimiento de las articulaciones (que usualmente es doloroso y se convierte en artrosis – en próxima emisiones hablaremos de este tema) el envejecimiento del hueso puede no ser percibido hasta que se convierte en enfermedad llamada osteoporosis.


¡Sigue en la página y te enseñaremos a cómo cuidar de tus huesos!



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